miércoles, 13 de junio de 2007

Tema limítrofe. Punta de iceberg

El tema limítrofe es sólo la punta del iceberg de un problema más profundo. La energía. Perú y Bolivia saben que estamos bastante mal parados y debilitados por el posible desabastecimiento y por la dependencia energética.
Más allá de comprar armas (cuyo poder disuasivo no discuto pero que a la larga se convierten en foco de tensión inútil) es responsabilidad de nuestros gobernantes el dotar a Chile de mayor poder negociador frente a nuestros vecinos. Para ello es urgente una política energética que apunte a incentivos a privados para se invierta en energías renovables (eólica y solar térmica) siguiendo los modelos alemanes, españoles y californianos y la construcción inmediata de una red de centrales de paso y regasificadores. Hoy en día gracias al superprecio del cobre el estado cuenta con recursos sin precedentes. Es obvio que la prioridad es la energía. Sin ella no podemos sostener el crecimiento económico y la lucha a la pobreza. A través de incentivos y no de mayores impuestos se puede involucrar a la empresa privada en este proceso. Hay que incentivar alianzas entre inversionistas privados chilenos y empresas extranjeras con know-how en materia de energías renovables (no vamos a reinventar la rueda).
Estoy seguro al 100%. Cuando seamos independientes en materia energética veremos que las aguas se calmarán porque nuestros vecinos no tendrán la llave de presión.
Quisiera agregar que una carrera armamentista no nos va a quitar estos problemas de encima. Ser más potentes militarmente no significa que el problema se acaba. Es sólo una prórroga.
Creo que Perú y Bolivia no tienen posibilidades jurídicas de ganarle a Chile en sus reclamos. Perú no ha llegado a la Haya porque sabe que no puede ganar. La pretensión marítima Boliviana puede ser atendible, pero debe someterse a la buena voluntad de Chile (que no ha faltado en el pasado) y no tranformarse en una cruzada agresiva, patriotera y chauvinista. Al parecer el presidente Morales lo ha entendido y por ello sostiene un diálogo más abierto y paciente en amplio contraste con Carlos Mesa quién para apaciguar los problemas internos utilizó reiteradamente la válvula de escape anti-chilena.
Quisiera concluir que aún siendo patriota y estando en contra de las concesiones territoriales espero que en el futuro podamos convivir de una vez por todas en paz con nuestros vecinos pues nuestro desarrollo también depende de un entorno pacífico y favorable. Si eso significa un canje territorial con Bolivia o una concesión en cambio de Gas a "precio simbólico" para nuestro país puedo considerar la posibilidad. Por lo que respecta al límite marítimo. Creo que debe permanecer inmutado y para mí tiene carácter sacrosanto.

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