¿En qué se parecen los rotos a los mojones?
En que al final ambos salen a flote.
Recientemente leí en el blog de El Mercurio el comentario de un caballero que, habiendo asistido a una gala en el Teatro regional del Maule, denunciaba el hecho de que muchas personas habían llegado atrasadas a la función lógicamente perturbando el "ascolto". Esto no hizo más (como miles de otros casos y ejemplos) que confirmar una tesis que sostengo desde hace años.
Desde mi punto de vista "roto" no es una clase social sino una condición mental, caracterizada, según yo, por el arrivismo, la superficialidad y la mala educación. En Chile muchas personas con excelente nivel profesional o con un poder adquisitivo alto padecen de un déficit cultural altísimo. Este es el resultado de la cultura del gerente a toda costa y del dinero por el dinero que nos ha dado fama en el extranjero de "argentinos mal vestidos". Preocupados durante los últimos 30 años de mejorar nuestra condición material hemos completamente descuidado la condición cultural, no menos importante si queremos convertirnos en un país desarrollado. Si nuestro país quiere pasar a la avanguardia necesita gente con mente abierta, con mundo y cultura, "creativos" en general. Si en China los grandes van a producir hardware, en India software en Chile qué se hace? Nada, estamos dedicados a sacar piedras y vivimos de lo que nos da la pachamama justo como lo hacían nuestros precolombinos predecesores. La única diferencia es que ahora tenemos jeep marca gringa y patones para mostrar orgullosos a nuestros amigos.
Me acuerdo de cuán hera fácil en el colegio sacarse un 6 en arte. No importaba la total falta de gusto, la ausencia de ideas, la incapacidad de elegir un color, la incapacidad para administrar proporciones y modelar materiales. Todos se sacaban un 6 mínimo! en prejuicio de quienes tenían un talento natural que alguien habría tenido que estimular. Diversamente en matemáticas el que no se sabía las tablas se sacaba un 2 y corría el riesgo de repetir. La lección de Arte, donde regía la ley del mínimo esfuerzo, en vez de incentivar a los talentosos, los alineaba al resto de la jauría. Por no bajarle el promedio a los mateos, los artistas terminaban humillados.
Por eso no sé por qué todavía hay gente que se sorprende si en el teatro en plena 0pera lírica o cuando el deus-ex-máchina baja desde los cielos escuchamos a una niñita que nada de culpa tiene decir (mamá se va a morir la jovencita?) o a individuos atrasados que buscan un puesto interrumpiendo de paso la magia y el contacto que deben existir entre el intérprete y su público.
En el mundo de hoy no basta tener buenos ingenieros. Cualquier facultad en el mundo puede producirlos como una fábrica. Necesitamos que nuestros profesionales de todas la áreas tengan cultura con la "C" mayúscula. Es la cultura la que hace la diferencia, el manejo de diversos conceptos y su intersección generan ideas que es lo que más le falta a Chile.
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2 comentarios:
Carlos,
Estoy muy de acuerdo contigo, y aunque podamos entre todos entender distintas acepciones de la palabra "cultura"( pues es sin duda una palabra y un concepto múltiple y con muchas interpretaciones) sabemos gruesamente que se trata de la estipulación del espíritu humano de la más alta categoría y diferenciada a otras estipulaciones del espíritu, pues tiene y da al ser humano un sentido de trascendencia y pertenencia comunitaria que nos hace sentir más completos, pues es la cultura, una necesidad humana para alcanzar la felicidad, eso creo yo.
Lo que tu dices es la pura verdad y creo que debemos mover más energía en alimentar estas bocas hambrientas de cultura (aunque aún no lo sepan) y revivir lo que (entre otras cosas) nos diferencia más definitoriamente del resto de las criaturas; la Cultura.
Un gran saludo.
fe de erratas: Donde dice "Estipulación" y "Estipulaciones" en orden, debería decir "Estimulación" y "Estimulaciones".
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